El sonido de un cuenco tibetano es un apoyo para practicar la respiración profunda.
Su sonido capta suavemente la atención y hace que te ubiques en el momento presente, así la mente deja de anticipar o recordar.
Genera que la atención se focalice en la continuidad de las ondas sonoras, las cuales se captan en todo el cuerpo, al acompañar el sonido con respiraciones profundas y lentas surge la relajación física y mental.
Cuando el sonido se disuelve invita a soltar, observamos como algo nace, se transforma y se desvanece, lo que enseña a hacer lo mismo con los pensamientos y emociones adversas.
Si existen dificultades que generen estrés, la respiración por sí sola no constituye una solución, en ese caso es necesario acudir con un profesional de la salud mental.
La respiración profunda es un recurso que favorece una mejor oxigenación y ayuda a relajar los músculos, lo cual favorece la regulación del estrés y es necesario que se considere como una herramienta complementaria dentro de un abordaje integral.
Deseo que continues enfocando tu atención para que logres tener calma, claridad y equilibrio.

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